¿Que hay que saber del presupuesto 2022?

¿Que hay que saber del presupuesto 2022?

Conocer el presupuesto es crucial. Es el plan de trabajo de un gobierno para el próximo año con sus altos y sus bajos. Es por eso que realizamos el siguiente análisis para que la ciudadanía pueda contar con una herramienta más en su vida cotidiana.  

Aunque en términos nominales se observa un aumento del 60%, el proyecto de ley del presupuesto 2022 refleja una caída del 22% en términos reales debido a la inflación. Este dato surge de traer a valor presente los gastos mensuales del nuevo proyecto de ley y de la ley de presupuesto del 2021 con el IPC utilizando para los meses que aun no ocurrieron del 2021 las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA y para los del 2022 las que presenta la ley de presupuesto.

Aunque esta metodología no es perfecta, lo cierto es que en contextos de tanta incertidumbre ninguna lo es. Usualmente el gobierno suele ir aumentando las partidas para poder mantener su capacidad de compra estable.

Es por eso por lo que el resto de esta investigación hará comparaciones en base a los porcentajes de gasto destinados a las distintas funciones del gobierno. Esto permite aislar los efectos de la inflación y ver de forma directa las prioridades asignadas a las distintas partidas del presupuesto. Las columnas del siguiente cuadro muestran: 1) el porcentaje de gasto destinado a cada función para 2021, 2) para 2022, 3) la diferencia entre ambos presupuestos, 4) el tamaño de esta variación en relación al presupuesto asignado durante el 2021 y 5) la diferencia medida en base al presupuesto del 2022.

Utilizando este método lo primero que salta a la vista es una fuerte disminución de la principal finalidad de gasto: ósea en seguridad social. Los gastos en seguridad social pasarían de representar un 47,43% del gasto a un 45%, un ajuste relativo de 2,43% puntos porcentuales. Esto equivale a 324 mil millones de pesos y es un golpe muy duro para todos los ciudadanos mayores que aportaron un porcentaje de su salario durante toda su vida y que sin embargo verán como nuevamente sus ingresos pierden contra los precios. Este recorte será realizado sobre la ANSES y los demás organismos descentralizados de seguridad social.

La contracara de esto es un aumento del 1,08% en el total del gasto que se destina a promoción y asistencia social, es decir que se destinarán 144 miles de millones pesos extras a planes sociales como el IFE. Es lógico que en una economía con 42% de pobreza, 10% de desocupación y que atraviesa una pandemia mundial sea necesaria una red de protección social. Sin embargo, es importante desarrollar políticas publicas que apunten que estas transferencias sirvan para que las situaciones de vulnerabilidad sean solo de carácter transitorio.

Desde la perspectiva de una salida económica el presupuesto propone una reestructuración interesante del gasto. Por un lado, se observan grandes aumentos en gastos relacionados al trabajo, los cuales aumentan en un 133% en relación con el año pasado. Aunque es necesario estudiarlo con más detalle esto probablemente este asociado a la reaparición de programas como el ATP. Pero por el otro lado se observan reducciones en los gastos destinados a comercio, turismo y servicios ( -55%), industria (-17,54%) y agricultura (-39,02%) en relación al 2021. La ley propone que muchos recursos que se destinaban a los productores se destinen directamente a los asalariados. En términos de porcentaje del gasto los aumentos en trabajo y las reducciones mencionadas tienen magnitudes sorprendentemente similares (los aumentos representan un 0,64% del gasto y la reducción un 0,68%) por lo que el resultado neto es casi idéntico a cero.

También se observa una intención de reducir los subsidios energéticos, los gastos en energía, combustibles y minería caerían en 58 mil millones de pesos. Esto lógicamente pone presión a aumentos tarifarios durante todo el largo del nuevo año, las negociaciones que se lleven a cabo con las empresas energéticas serán clave.

A primera vista parecería no haber grandes noticias en materia de infraestructura. Aunque las inversiones destinadas al agua potable y alcantarillado aumentarán en un 0,37% del gasto total, las destinadas a vivienda y transporte caerán un 0,21% y un 0,1% respectivamente. Parecería que el fisco no tiene margen para realizar grandes proyectos.

Asimismo, vemos con buenos ojos los aumentos en salud, ciencia y técnica, y en educación. Cada uno de los tres gano un peso relativo de alrededor de 0,26% del gasto total. Sin embargo, sobre el caso de la educación puede que esto no sea suficiente. La reapertura de colegios para todo el 2022 hace que mucho de este efecto no se deba a un aumento efectivo del gasto en educación sino a una normalización de las actividades. Asimismo, los nuevos tiempos exigen que la educación publica argentina se adapte a las nuevas tecnologías y a las formas de enseñanza hibridas en todos sus niveles. En todo el mundo la educación exige más que nunca un salto tecnológico. Sin educación no hay crecimiento económico, inclusión social ni igualdad de oportunidades.

Se ve también un aumento del 16,5% de los gastos destinados a servicios de defensa equivalentes a 79 mil millones de pesos. Estos gastos se explican por aumentos en defensa, seguridad interior y en el sistema penal.

La cantidad de recursos destinados a la ecología y al medioambiente quedara casi idéntica, aumentara en un 15% lo que representa un equivalente al 0,04% del gasto. Esto significa que nuevamente se incumplirá con los presupuestos mínimos establecidos por las distintas leyes de protección ambiental. Vemos con preocupación que no seamos capaces de contar con los recursos suficientes para hacer frente al cambio climático.

Finalmente, el presupuesto refleja un tímido aumento de los desembolsos que necesitan ser realizados para servicios de deuda. Un 0,44% del presupuesto será destinado a eso, un equivalente a 45 miles de millones de pesos. En otras palabras, el presupuesto descuenta acuerdos con el FMI y con el Club de Paris.

En resumen:

  • La inflación dificultará el cumplimiento del presupuesto: aumentos por encima de la inflación proyectada del 33% obligarán a actualizar montos o a eliminar partidas.
  • Se realizará un importante recorte en la proporción del gasto destinada a jubilaciones y otros seguros sociales. Equivaldría a 324 mil millones de pesos y sería un golpe muy duro para todos los ciudadanos mayores que aportaron un porcentaje de su salario durante toda su vida y que sin embargo verán como nuevamente sus ingresos pierden contra los precios.
  • Habrá un aumento en la proporción del gasto destinada a asistencia social. Es probable que veamos un nuevo IFE (o símil) durante el 2022.
  • Enroque económico: Subsidiar al trabajador en vez de a las empresas. Quitan apoyo financiero a comercios, industrias y al sector agropecuario para favorecer las transferencias destinadas directamente a asalariados. Ambos efectos se netean a casi cero.
  • Caen en 58 mil millones de pesos los gastos en energía, combustibles y minería. En otras palabras, se quitarán subsidios a tarifas Queda por ver si las perdidas serán internalizadas por las distribuidoras de energía o por los consumidores mediante un aumento de tarifas.
  • No se realizarían grandes obras durante el 2022 salvo quizás en alcantarillado. Se ven reducciones en la proporción del gasto destinada a transporte y viviendas.
  • Se destinará una mayor parte del presupuesto a salud, ciencia y técnica, y educación y cultura. En materia educativa la Argentina deberá enfrentarse al desafío de adaptarse a las nuevas tecnologías.
  • Se observa un aumento del 16,5% del gasto destinado a servicios en defensa en relación con el 2021. Esto se debe principalmente a un mayor gasto en defensa, seguridad interior y sistema penitenciario.
  • Nuevamente no se cumplirá con los presupuestos mínimos establecidos para cuestiones ambientales.
  • El presupuesto descuenta un acuerdo con el FMI y con el Club de Paris.

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